La Candelaria, de bendición a negocio
Vestir al Niño Dios, una tradición que los poblanos cumplen pese a la crisis.
Jaime Zambrano

foto: Luis Hernández
El Día de la Candelaria nada tiene que ver con apuestas, pero es costumbre que se ‘paguen deudas’. Quienes tuvieron la fortuna de ‘sacarse’ al Niño Dios, deben correr con los gastos del festejo relacionado con su presentación ante la Iglesia católica.
“La gente, pero sobre todo los jóvenes, ha hecho de esta tradición sólo una fiesta. Para ellos, ‘sacarse al muñeco’ es considerado ‘mala suerte’, porque se les obliga a ‘disparar’ los tamales y el atole. Para empezar, el día que se parte la Rosca de Reyes Magos se obtiene la gracia de recibir al Niño Dios, y no ‘al muñeco’. Y se festeja su presentación ante el templo, como lo dice la Biblia, con un convite, no con una obligación equivalente al pago de una apuesta,” acota con visible enojo doña Luz, tradicional confeccionadora de ropa para imágenes del Niño Jesús.
No obstante, en la calle, en los centros de trabajo, en la radio y en la televisión se insiste en que el Día de la Candelaria es ‘el día de los tamales’, cuando no de compromisos por cumplir de comidas comunales, de carne asada, que casi nunca se ‘pagan’.
“Este día vendemos más que en otras fiestas. Cuando se trata de comprar tamales para cumplir con la responsabilidad adquirida porque a alguien le salió ‘el muñeco’, la gente busca tamales baratos. Quien quiere tamales para compartirlos con la familia, o con personas muy cercanas, entonces pide tamales especiales. Hoy puse tres tamaleras, cuando en días normales sólo vendo una y media,” reconoce una vendedora de tamales, ubicada en las inmediaciones del templo de La Concordia.
Antes del Día de La Candelaria, decenas de mujeres abarrotan los comercios que venden, de manera temporal, ropa para Niños Dios. Con un abanico de opciones que ofrece tanto colores como personificaciones de santos, las ‘madrinas’ de los Niños Dios preguntan por los colores que debe llevar ‘El Niño’ en su primer año, y cómo se debe vestir al tercer año de presentación consecutiva.
“Estoy buscando un vestido de ‘Niño de las Palomitas’ que esté a mi alcance. Soy madrina de un Niño Dios grande, y cada vez que pregunto por un trajecito que me gusta, no baja el precio de los 240 pesos. Tengo 500 pesos para vestir al Niño, pero debo incluir la sillita, los zapatos y la flores para llevarlo a bendecir. Es una responsabilidad que no conocía, pero que cumplo con mucho respeto,” confiesa Lourdes, secretaria de un despacho de abogados, quien se enfrenta a la tradición del Día de la Candelaria por primera vez, tras aceptar ser madrina de un Niño Dios.
De acuerdo con la tradición, los Niños Dios se visten de color blanco el primer año; el segundo año de bendición deben llevar atuendos en amarillo o azul; y el tercer año de compadrazgo con el dueño del Niño Dios, debe vestirse en color rojo.
“El primer año, a los Niños Dios se les viste ‘de niño’: de las Palomitas, Doctor, Cieguito, y otros. En el segundo, mucha gente los viste de santos. Según nos dijo un padre de aquí cerca, de catedral, no se debe vestir al Niño de Jesús con la indumentaria de un Santo porque es tanto como ‘bajarlo’ de nivel. Pero como el cliente es el que manda, se les viste de San Juditas, San Francisco de Asís, San Antonio y San Martín Caballero, entre muchos otros. El tercer año, el vestido tradicional es rojo y es del Sagrado Corazón de Jesús,” comenta Ana María, ama de casa de 28 años, quien rechaza ‘vestir santos’ porque no tenga novio ni marido.
Por las calles del Centro Histórico, cualquier zaguán está convertido en aparador de vestidos de Niños Dios. Se elaboran vestidos para imágenes de bulto de 60 centímetros de largo, los más grandes, y hasta de 4 centímetros para los Niños Dios obtenidos en la Rosca de Reyes Magos.
“Antes, ‘los muñequitos’ no se vestían ni se les bendecía. Desde hace algunos años, mucha gente los lleva a vestir porque hay gente que hace ‘trajecitos’ para ellos. Creo que eso no está bien, porque no se debe dar atención igual a una imagen bien hecha que a un muñeco de plástico. Hay quienes hasta los visten de futbolistas, y eso no está bien, ¿no cree, joven?,” critica una señora que no encuentra buen precio para vestir a dos Niños Dios con el atuendo de San Martín Caballero, incluido su caballo.
Poblanos cumplen con la tradición
Miles de poblanos cumplieron con la tradición de llevar a los templos la imagen del Niño Dios para que fueran bendecidos por los párrocos. Sin embargo, en muchos casos las figuras llevaron la ropa del año pasado, porque no hubo recursos para pagar entre 160 y 250 pesos para una nueva vestimenta.
Asimismo, a las afueras de los templos se colocaron decenas de puestos de tamales y atole, a pesar de que la Secretaría de Gobernación del municipio aseguró que se establecerían operativos para evitar la colocación de ambulantes.
Por su parte el vocero de la arquidiócesis de Puebla, Eugenio Lira Rugarcía, comentó que los fieles acostumbran vestir de modo especial la imagen que representa al Niño Dios con diferentes atuendos, que van desde ropones hasta trajes de jugadores de futbol, situación que es aceptada por la Iglesia siempre que se haga con respeto.
En tanto, al menos 90 por ciento de los mexicanos que celebran el Día de la Candelaria preparan o compran tamales por tradición, para lo cual destinan en promedio unos 249 pesos.
De acuerdo con un sondeo aplicado por la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco), el precio promedio de los tamales en hoja de maíz fue de los seis a los 16 pesos por pieza.
Procesión del Carmen a Catedral
En el marco de la celebración de la Fiesta de la Candelaria, se realizó la Jornada Mundial de la Vida Consagrada con los objetivos de dar gracias, valorar la vocación e impartir el testimonio de quienes han elegido este tipo de vida.
Como parte de las actividades, ayer por la tarde a partir de las 17:00 horas se realizó una procesión que partió de El Carmen hacía Catedral, en donde a las 18:00 horas se realizó una misa solemne en acción de gracias.
Lira Rugarcía detalló que en Puebla existen 14 comunidades de vida contemplativa, 45 institutos femeninos de apostolado y 22 masculinos, que reúnen un total de mil 97 personas consagradas, y 515 sacerdotes que forman el clero poblano, de los cuales 97 pertenecen a la vida consagrada.